EL ZORRO...EL AGUILA

La conquista del imperio mexica y la independencia de México son dos momentos memorables. Dos figuras sobresalen: Cortés y Cuauhtémoc. Tuvieron dos encuentros cruciales de poder a poder; el primero fue personal; el segundo, espiritual. En vida, ambos combatieron a muerte. Ganó el español. El huracán enfurecido que provocaron los europeos contra los mexicas no había forma de poder detenerlo. La suerte de la gran Tenochtitlan estaba echada. Durante mucho tiempo solo hubo un vencedor: el señor Malinche, quien, de momento, había logrado quedarse con toda la gloria para si. Tenía todos los pueblos para hacer de ellos lo que su voluntad decidiera. Los reyes de España lo nombraron Márquez del Valle, le dieron lo que le correspondía. Con todo, las fuerzas que el propio Cortes había desatado pronto iban a envolverlo en un torbellino personal del cual no iba a poder salir ileso.

Dos cosas querían concretamente los españoles: riqueza y evangelizar a los nativos conquistados. En el primer rubro la codicia vino aparejada y con ello, muchos enemigos para Cortés; en el segundo, una oleada de ideas religiosas en un escenario nuevo. La cultura europea llegaba a los mexicanos gota a gota, sin despertar sospecha alguna. El dique de la censura mantenía a las "ideas peligrosas" fuera del alcance de los pueblos de la Nueva España. Empero, no hay forma de contener por siempre las abstracciones y, los actores estaban ya en la escena esperando el momento de desarrollar cada quien su personaje, el primer acto había terminado; el segundo, se estaba preparando: la formación de una nueva nación: la mexicana. Cortés iba a la cabeza. El sol del vencedor parecía no apagarse un solo momento y construía los cimientos de la Nueva España a marchas forzadas. Cosa que nunca lograría. Las raíces de la nación mexicana crecían, lenta pero inflexiblemente en sus propios causes.

El Márquez del Valle, no lo sabía pero era el iniciador de la mexicanidad. Al destruir el imperio mexica, sin imaginárselo, preparaba lo que seria: no la continuación de la Nueva España sino el nacimiento del Estado Mexicano. Una nueva nación se ira gestando al través del tiempo, integrándose con elementos contradictorios que irán creciendo en un terreno fértil de frutos insospechados. Si al principio los españoles llegaron con la idea de superioridad humana, pronto se dieron cuenta que el "Nuevo Mundo" les planteaba nuevos retos nunca antes conocidos. El status de los nativos era un dilema, los religiosos tuvieron la idea de evangelización pero, esto les impuso una nueva visión respecto a la conversión de los naturales hacia el catolicismo. Muy  pronto, muchos españoles harán una sólida defensa de los derechos de los pueblos conquistados.

Se tiende a pensar que la Colonia fue una época pacifica y aburrida. Por el contario, el peligro de rebelión siempre estuvo latente, aunque nunca llegó a representar un verdadero peligro para la corona española pero eran pequeños intentos que no fueron tomados en cuenta y que darían paso a la independencia. No son los naturales de estas tierras los que gestan e inician la emancipación de México, son los sacerdotes llegados de España. Es decir que, desde la conquista, la misma traía en su seno su propia destrucción, dando así, al traste con el deseo de los españoles de tener sometidos a los naturales de México para siempre.

Yendo hacia las Hiuberas, dicen, Bernal Díaz del Castillo y el propio Cortés que, este último descubrió un plan para ser asesinado por Cuauhtémoc y algunos principales que lo acompañaban. Acto seguido, de manera sumaria, son condenados a muerte Cuauhtémoc y por lo menos otro de los nobles mexicas.

Mucho se ha escrito y dicho con relación a la muerte del ultimo valeroso caudillo que se opuso a los españoles. Con todo, veamos las razones por las cuales Cortés, los mando a matar.

Cabe recordar que derrotado, el pueblo mexica, Cuauhtémoc le declaró lo siguiente al vencedor, según Bernal Díaz del Castillo:

.."Señor Malinche: ya he hecho lo que soy obligado en defensa de mi ciudad y vasallos, y no puedo más, y pues vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma ese puñal que tienes en la cinta y mátame luego con él". (y el mismo Guatemuz le iba echar mano dél).

Esto nos muestra la entereza con la que procedió el último dirigente mexica ante un escenario adverso para él. No es, solo una anécdota heroica sino la certeza que tenia ya Cuauhtémoc de su destino y su deber de comportamiento como noble, ante el vencedor extranjero. No hay noticias de acobardamiento, si de tristeza. La grandeza de Cuauhtémoc es dada a conocer por los propios españoles. He ahí un hombre. Un guerrero que por su valentía, entereza, determinación y amor a su pueblo ponía, en todo momento, en peligro la conquista de la Nueva España. Estando sentenciado a muerte dice, Bernal Díaz del Castillo que Cuauhtémoc dijo a Cortés:

¡Oh, Malinche, días había que yo tenia entendido questa muerte me habías de dar, e había conocido tus falsas palabras, porque me matas sin justicia, pues yo no me la di cuando te me entregaste en mi ciudad de Méjico!.

Es evidente que Cuauhtémoc sabía que no podía esperarle otra cosa que la muerte al estar cautivo. Es claro que Cortés no mató a su prisionero en la ciudad de México, calculando las consecuencias de la muerte de Cuauhtemoc. ¿Qué hubiera pasado si "El Águila que Cae" hubiera sido muerto ante la mirada de su pueblo. No se sabe y nunca se sabrá pero, Cortés, siendo un zorro decidió no matarlo en la ciudad de México y así evitar las consecuencias sangrientas que tal acto le podría traer. Recordemos que a Moctezuma tampoco lo mató Cortés, lo tenía como un medio para lograr la conquista sin arriesgarse mucho. Hasta antes de la muerte de Moctezuma, había una ocupación pero no una conquista.

Los historiadores, justifican a Cortés por la muerte de Cuauhtémoc. Es cierto, cualquier otro, sensatamente y dolorosamente para nosotros, lo hubiera ejecutado. Vencido y prisionero Cuauhtémoc, era un peligro para todo lo conquistado. El pueblo mexicano tan efecto al liderazgo solo estaba sumiso por tener a su líder legitimo y legal preso. Si Cuauhtémoc hubiera escapado de los españoles, la guerra hubiera seguido. Su muerte era, por tanto, necesaria para seguir la conquista. Esto nos muestra a Cortés en toda su astucia. Su cultura y su inteligencia no estaban a la altura de su astucia. Esto no le resta merito alguno a su obra. En este contexto mi intención, es tratar de seguir la senda de los hechos.

Sigamos pues, jamás se han podido encontrar las tumbas de estos nobles. ¿La razón?, Los mismos que lo asesinaron no nos dejaron datos suficientes para poderlos hallar. ¿La razón?. No querían que fueran encontrados. Esperaban que el tiempo hiciera su "trabajo" y que los mexicanos olvidáramos nuestras raíces naturales y abrazáramos todo lo español desde sus autoridades, costumbres religiosas y todo lo que España propusiera. Pensar por si mismos, fue para los mexicanos un pecado; actuar por cuenta propia fue una condena de muerte.

Ciertamente Cortés ya era un pilar de nuestra mexicanidad pero, habría de enfrentar nuevamente a Cuauhtémoc en franca disputa por la ultima gloria. El español deseo con toda su alma ser el único grande y ser recordado por todos (tano españoles como mexicanos), como el gran forjador de una nación nueva, hecha a su entender. No solo asesino al ultimo emperador mexica sino que trató por todos los medios, que tenia a su alcance, hacerlo desaparecer, tanto física como espiritualmente. Por eso no dejo señalado lugar geográfico fidedigno de la tumba de los nobles mexicas. ¿Qué hubiera pasado si Cuauhtémoc regresa sano y salvo a la ciudad de México junto con el señor Malinche?. ¿Quién seria reconocido como mandamás ante los mexicas?. No hay duda que Cortés fue un zorro entre los zorros.

La vida sigue sus propias sendas aunque creamos copar todos y cada una de las rutas por donde avanza. Hoy, Cuauhtémoc es punto de referencia en nuestra mexicanidad y no Cortés, aunque en vida se haya esforzado hasta lo indecible por serlo de manera única.

Cortés había conquistado todo lo imaginable y posible. Vivir como el padre y rector de la nación que había conquistado, era su último sueño. Quiso ser la parte más importante de la Nueva España. Por eso deseaba morir en estas tierras, en su escenario entre los actores que sabían cada uno su papel. Ya no pertenecía a Europa. El Márquez del Valle viajo a España por asuntos tanto personales como de Estado. Estando en España y adivinando que su hora final se acercaba hizo lo posible por volver a México y expirar en su Nueva España. No fue posible. La muerte lo dobló por fin. Cosas de la vida. Era el dos de diciembre de mil quinientos cuarenta y siete. Mientras, aquí, el recuerdo de Guatemuz seguía latente y nunca dejaría de estar presente en la vida de los mexicanos, aunque por el momento Cortés seguía siendo el gran vencedor y conquistador.

En la Nueva España, los peninsulares gozaban de toda la riqueza y poder. Sin embargo, los contenidos y los causes de la mexicanidad se iban construyendo firmemente. Así trescientos años después, se vería el enfrentamiento espiritual entre Cortés y Cuauhtémoc. El resultado, estas vez, iba ha ser totalmente adverso para el primero. Con la independencia de México, los mexicanos buscaron sus raíces. La noche agitada de la lucha de independencia dejó paso al amanecer mexica. Guatemuz surgió de la penumbra del tiempo, iluminando a su pueblo con su valentía ante la adversidad. La Nueva España moría irremediablemente y surgía el Estado Mexicano bajo el signo de un águila.